Las semillas de calabaza eran una parte importante de la dieta de las tribus indígenas americanas. Fueron introducidas en Europa por los descubridores españoles.
Actualmente su producción se ha extendido de forma significativa por las regiones del norte de China, Ucrania, Turquía y Bulgaria.
Su utilización es importante como ingrediente de panadería y pastelería para el producto sin cáscara, para ensaladas y como snack tanto para el producto con cáscara como descascarado.