El fruto del avellano fue muy apreciado por las primeras culturas de Asia y de Europa ya que tenía un alto nivel nutritivo y un sabor agradable. Se han encontrado varias formas fósiles de «Corylus» en restos de la era Terciaria, así como en periodos posteriores. Se sabe que entre el 8000a.c. y el 5500a.c. fue una de las variedades dominantes en diferentes partes de Europa. En el 400 a.c., Genofonte ya hablaba de un fruto llamado “Pontus Nut” localizado en la zona de Anatolia y se tiene constancia de que el fruto del avellano fue llevado desde la zona de “Pontus Eximus” (Mar Negro en Turquía) hacia Italia y España.