El Pistacho fue un producto casi desconocido por las culturas occidentales hasta los años 80, cuando llegó al mercado europeo como un producto muy apreciado como ingrediente y como snack. Este fruto seco es originario del Oriente lejano y fue muy estimado por las diversas dinastías monárquicas: la leyenda dice que fue el fruto favorito de la reina de Saba.