El secado de frutos a través de la historia es una de las técnicas más utilizadas para la conservación de los alimentos.
Tenemos referentes del secado de pasas en la época fenicia. Los frutos se secaban al sol. Proceso que empleaban también para la conservación de carnes y pescados, para conseguir una fuente de subsistencia en épocas de escasez de alimentos.
Esta técnica de conservación trata de preservar la calidad de los alimentos y alargarles la vida, mediante la disminución de su contenido de humedad. Evitando así también, el deterioro y contaminación microbiológica de los mismos durante el almacenamiento.
Para ello se pueden utilizar varios métodos de deshidratación, tales como: secado solar, aire caliente, atomizador, mediante el tratamiento a baja temperaturas etc.